Una batería eléctrica del tamaño de un contenedor de carga

La naviera Maersk explora el uso de baterías eléctricas gigantes para impulsar sus buques de mercancías reduciendo las emisiones contaminantes.

La electrificación del transporte va progresivamente extendiéndose a todos tipo de vehículos, desde el patinete y la bicicleta hasta —poco a poco de momento— los buques portacontenedores; categoría en la que se encuentran algunos de los medio de locomoción más grandes del mundo con longitudes que cada vez más rondan (y alcanzan) los 400 metros de eslora o de largo.
Como primer paso previo la naviera Maersk ha construido una gigantesca batería marítima con una capacidad de 600 kWh albergada en un contenedor de carga estándar.
El hecho de que la batería y todos los sistemas auxiliares estén albergados en un contenedor de mercancías estándar no solo asegura su “compatibilidad” con las grúas y sistemas de transporte ya existentes, sino que además además acomoda la batería a las normativas de operatividad, manipulación y seguridad relativa al transporte de mercancías por barco, a la vez que supone baterías de construcción modular.

Reducir el consumo y las emisiones
El objetivo es reducir el consumo y las emisiones de los buques portacontenedores de la compañía, que tiene el compromiso de compensar sus emisiones de CO2 en 2050.

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